<< Pensaba en ti. En cuando nos conocimos. Leias “El
corazón de las tinieblas” de Conrad mientras bebías un café solo con hielos.
-
¿Ves a ese chico de ahí?- Le susurre a cyrille-
Me voy a mudar a su apartamento para el mes que viene
-
¡Loca!- Rió mi amiga divertida
Me acerque y te sonreí. Todo empezó así, con una sonrisa.
Todo fue inevitable>>
- Carolina… ¿Qué haces tanto tiempo en el baño?
-
Nada mamá
-
Sal de una vez
-
Si mamá
<< Reíamos. Siempre bromeábamos. Tus ojos cenizos me
miraban con nostalgia, como si fuese la imagen de un recuerdo pasado.
Clarividentes. Siempre. Desde el primer beso>>
-
¿Carolina?
-
¿Si, mamá?
-
Abre la puerta ahora mismo
-
Ahora mamá
<< Un mes más tarde me mudaba a tu estudio, pequeño
pero bien distribuido.
Por las mañanas te reías de mi uniforme. Yo ponía voz de
azafata y decía: “El vuelo 001 con destino a Reikiavik va a efectuar su salida
por la puerta 3”
Cada día un vuelo distinto, una ciudad distinta. Así me recorrí
en dos meses más de 42 lugares, sin moverme de nuestra ciudad. Esa ciudad gris,
de baldosas grises, con personas grises, por un momento se iluminaba con todas
las preguntas que me hacías al regresar:
-
Cuéntame, cómo es Estocolmo? Viste el palacio
Real?
-
O Qué tal en Springfield? Probaste una kristiburger?
-
O El fin del mundo está pavimentado?
-
O Cómo es el infierno? Qué tal la gente?
Mi trabajo era una basura, exceptuando esos momentos en los
que podía pensar como responder a todas las
preguntas que me harías cuando llegase a casa. Me imaginaba los más pequeños detalles
: Desde el exceso de maquillaje de la azafata; el sabor de un zumo de guayaba de cuba o el olor de la
capilla sixtina…
Eramos sorprendentemente felices.
- ¿Carolina?
Abri la puerta
-
¿Qué hacias en el baño?
- estaba pensando
- ¿Y no puedes pensar en otro lugar?
- Mire al suelo, como hago siempre que quiero pensar dónde me de la gana.
Ve a
hacerle a tu abuela una manzanilla.
Abrí el grifo, deje correr el agua un rato entre mis dedos y
llene la taza.
<< Pensaba en tus manos, en el barro, en cómo lo
convertias en otra cosa como si fuese tan facíl. En como hacias lo mismo con mi
piel hasta que desaparecia>>
- ¿Dond estabas?
- Duchandome abuela
Mi abuela me miro con esos ojos videntes y vivarachos que
ven a través de ti, cogio la manzanilla y se fue sin hacer más preguntas.
<<El vuelo 0043 con destino a Madrid va a efectuar su
salida. Embarquen por la puerta 20.
Me abrazaste. Yo tosi, no quería llorar.
-
Vuelve- me susurraste firmemente, sin dulzura.-
Vuelve
Y así pasaron 4 años.
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