lunes, 21 de octubre de 2013

Parte 7.' RAICES'

Empecé a escalar aquel árbol. Era cavernoso, lleno de innumerables oquedades. La corteza parecía la superficie de los mallos de Riglos. Mi experiencia en escalada libre me ayudaba considerablemente. No me resultaba difícil ascender aunque la pared era vertical. De pronto de uno de los agujeros, por encima de mi, apareció una cabeza de un animal que nunca había visto. Se volvió a ocultar. Oi la voz de Eufemia diciendo "El heliotropo! Cuidado con el heliotropo!". Decidí que tenía que evitar esa zona y continué el ascenso cambiando la dirección. Al poco, el extraño animal volvió a asomar la cabeza. Me inspeccionó y salió de su escondite. Se lanzó corriendo a una velocidad pasmosa, tronco abajo, en la dirección en la que me encontraba, abriendo desmesuradamente las fauces, que enseñaban hileras de agudos dientes en forma de cuchillas y supe que era mi fin. Desperté gritando, empapada en sudor.

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