La primera señal de alarma la recibí de Eufemia.
Eufemia es delgada, encorvada y tiene el pelo crespo y canoso.
Sólo aparece por casa a las horas de las comidas. Se sienta en la mesa
en cualquier parte. Unas veces entre mi abuelo y mi abuela. Otras veces a
mi lado. La primera vez que se presentó le pregunté: "¿Quieres un poco
de agua?" y alcancé la jarra con intención de llenarle un vaso. "No te
molestes, no te oye y si te oye no te va a contestar". Como es autista,
o actúa como si lo fuera, mis abuelos no le prestan atención. Eufemia
respondío tirándose un sonoro pedo. "Lo hace para hacerse la ilusión de
que es humana" me aclaro mi abuelo. "Al principio intentaba agarrar la
comida de la mesa. Como tiene los dedos de humo no puede y hace tiempo
que aprendió y dejó de intentarlo. Pero es inútil tener una conversación
con ella. Ella habla y habla, pero es para ella sola".
" El heliotropo. Cuidado con el heliotropo. Yo terminé así por culpa del heliotropo" -.decia Eufemia- ¿Teneís caramelos?"
"¿Qué es el heliotropo?- pregunté.
" No lo sabemos. Habla mucho del heliotropo pero nunca hemos sabido a qué se refiere".
No hay comentarios:
Publicar un comentario