lunes, 21 de octubre de 2013

PARTE 13. ' RAICES'

La Guardia Civil cercó la zona e interrogó durante varios días más a todo el pueblo sin encontrar ninguna prueba evidente de lo sucedido.
Yo sentía mucha curiosidad. La casa de Leocadia estaba a diez minutos caminando. Salté sobre la cinta de prohibido el paso y empujé la puerta. El pasillo estaba lleno de una maraña de raíces que atravesaban el techo y que habían arrancado el suelo. Las baldosas de gres color crema estaban levantadas. La cama estaba deshecha y parecía que la última noche había dormido en ella. Observé que las raices se espesaban en ciertos lugares, ocultando totalmente un mueble aparador de la salita, una pequeña mesa situada en el rincón de la cocina...y sin aparente motivo dos de los rincones del dormitorio. En uno sabía que Leocadia tenía un pequeño baúl con ropa, pero en el otro nunca había visto nada, a no ser que en los últimos días hubiera colocado una silla. Pero me llamó la atención algo entre el espeso entramado de las raices. Algo brillante, metálico, precisamente allí. Comencé a arrancar raices. comó explicó Quintín, estaban frescas, exudaban savia. Primero vi el anillo y después el dedo. Asustada, salí apresuradamente, para avisar a la Guardia Civil.

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